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Contaminación y piel

por Dra. Lorea Bagazgoitia
contaminación

contaminaciónRecientemente la contaminación ambiental ha centrado la atención de los medios, especialmente en Madrid donde la concentración ambiental de NO2 (dióxido de nitrógeno) superó los niveles aceptables.  Cuando hablamos de “contaminación” realmente hablamos de una mezcla de diferentes componentes: algunos gases (NO2, SO2, CO, ozono), contaminantes orgánicos persistentes (POP), partículas en suspensión (PM), metales pesados y otros, que tienen diferentes efectos sobre nuestro organismo. 

Hay claras evidencias de la repercusión de esta contaminación sobre nuestra salud. Las consecuencias más significativas de un entorno con polución se manifiestan a nivel respiratorio y cardiovascular; pudiendo repercutir en nuestra esperanza de vida.

Pero, ¿tiene la contaminación algún efecto sobre nuestra piel? No existen tantos datos al respecto como quisiéramos, pero hasta el momento sí se han publicado algunos trabajos que nos dan algunas pinceladas al respecto.

1. Induce ENVEJECIMIENTO de la piel

La exposición las PM de la contaminación ambiental induce la formación de arrugas y especialmente manchas, según se observó en un estudio publicado en 2010. Se piensa que esto es debido al aumento de estrés oxidativo que estas partículas generan en nuestra piel.

Diferentes componentes de la contaminación inducen estrés oxidativo en la piel, pudiendo causar arrugas y manchas

Por otro lado, se sabe que el ozono de la atmósfera ayuda a bloquear la radiación no deseable del sol (UVC  y gran parte de UVB); pero su presencia en la troposfera (la zona de la atmósfera donde nosotros vivimos, donde no debería haber ozono y se halla a causa de la contaminación) causa oxidación de ciertos componentes de nuestra piel; haciendo que los mecanismos antioxidantes, como la vitamina E o la vitamina C disminuyan. De alguna manera, podríamos decir que este efecto oxidativo es similar al producido por lo UVA, que inducen fotoenvejecimiento a través del mismo mecanismo, como ya os comenté en otro post.

2. Puede favorecer el desarrollo de DERMATITIS ATÓPICA

Un estudio publicado recientemente ha mostrado que la exposición de una mujer embarazada a monóxido de carbono, que proviene fundamentalmente del tráfico, podría aumentar el riesgo de que el bebé tenga dermatitis atópica.  Este riesgo es mayor, si la exposición ocurre en el primer trimestre de embarazo.embarazada

La exposición de una embarazada a CO aumenta el riesgo de que el bebé tenga dermatitis atópica

No se sabe exactamente por qué puede ocurrir esto, pero las las diferentes hipótesis tienen en cuenta que el CO alcanza la placenta, y de esta manera ejerce su influencia sobre el feto. Esta podría ser uno de los motivos por los que la dermatitis atópica es más frecuente en países desarrollados que en aquellos en vías de desarrollo.

3. Induce cierta INFLAMACIÓN de la piel

Al parecer, unas partículas derivadas del diesel (llamadas “diesel exhaust particles” en inglés) activan los mecanismos inflamatorios de la piel a través de una molécula llamada interleuquina-8. Esto hace que la epidermis (capa más superficial de la piel) no se forme o regenere correctamente, alterándose la barrera de nuestra piel, y por tanto nuestra susceptibilidad a agresiones externas.

4. Altera la MICROFLORA de nuestra piel

La microflora de nuestra piel está formada por un gran número de bacterias que ayudan a su equilibrio y evitan que proliferen las bacterias perjudiciales. Además, algunas de estas bacterias tienen un efecto beneficioso pues nos ayudan a degradar ciertos componentes de la contaminación ambiental (hidrocarburos policíclicos). Se sabe que la contaminación altera esta microflora, sobre todo a través del ozono, que es capaz de destruir hasta el 50% de las bacterias.

La contaminación altera la microflora de nuestra piel

Con todo esto, aunque de momento no haya muchos trabajos al respecto y aunque probablemente su efecto sea menor que el de los UV del sol, sí parece que la contaminación tiene algo que ver en el envejecimiento de nuestra piel. Quizá este sea un motivo más para animarnos a fomentar el uso de transporte público, reciclar y cuidar nuestros bosques, entre otros…

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