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Diario de un recién llegado a Moshi

por Dra. Lorea Bagazgoitia

A diferencia de los año previos, en esta ocasión no he podido unirme al viaje a Tanzania para participar en el V Pan African International Dermatologic Surgery and Dermatopathology Workshop. Como sabéis de años previos, allí un grupo de dermatólogos, cirujanos, anestesistas, patólogos y enfermeras realizamos formación para el abordaje del cáncer de piel en personas con albinismo

Este año, mis compañeros del Ramón y Cajal, David Saceda (@desaze) y Gonzalo Segurado (@GonzaloSegurado)  han ido acompañando al ya veterano equipo formado por Luis Ríos, Pedro Jaén, Luis González, Pedro Fernández Conti, Jesús Cuevas y Gerardo Patiño. Ellos nos traen noticias frescas tras aterrizar el lunes pasado. Comparto con vosotros sus impresiones tras su primer día de contacto con el RDTC de Moshi….

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Cansados tras un viaje desde Madrid de unas 19 horas, con retrasos incluidos, y sin apenas dormir, llegamos al aeropuerto de Kilimanjaro el domingo por la noche. Tras una media hora de cola en la aduana, nos recibe cálidamente en la puerta del aeropuerto nuestro insuperable anfitrión, el Dr. Mavura. Ya tiene un pequeño autobús preparado para llevar a nuestra pequeña comitiva de 20 personas a Moshi. Después de una hora de viaje, a través de una oscura carretera y bajo un impresionante firmamento, llegamos a “Kitolie home”, nuestro hogar en Moshi. El equivalente en España a este particular alojamiento probablemente sea una especie de casa de huéspedes, que siendo un grupo tan numeroso llenamos. Allí somos recibido por una pequeña banda de música formada por personal del “Kitolie”. Reparto de habitaciones, cena y a descansar ante la dura semana de trabajo que se avecina.IMG-20170330-WA0017

El despertador suena a las 7.00, ducha, desayuno, Malarone, repelente antimosquitos y a las 8.00 enfilamos la ruta al hospital. Son unos 15 minutos de trayecto a pie, inicialmente a través de caminos de tierra rojiza entre viviendas particulares, y posteriormente a través de una explanada desde la que tenemos unas espectaculares vistas del monte Kilimanjaro.

Llegamos al que será nuestro centro de trabajo en los próximos días, el Regional Dermatology Training Center de Moshi. Entramos y nos encontramos ante una sala de espera abarrotada de pacientes que esperan a ser valorados. Tras enseñarnos a los noveles como está distribuido el centro, comienza el trabajo.

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Hoy es el día de triaje. Valoraremos pacientes llegados desde toda la región, algunos con varios días de viaje a sus espaldas, que presentan problemas dermatológicos de todo tipo. Ese mismo día se decidirá la actitud a seguir, principalmente si es candidato a cirugía o no, y en función de la gravedad, si se realizará de forma local o con anestesista.
Nos encontramos casos de todo tipo, desde patología banal que se curará con una crema, hasta tumores de la piel de grandes dimensiones que requerirán un manejo quirúrgico complejo. A destacar en este punto la excelente e indispensable labor de los médicos residentes locales, permitiéndonos superar la barrera lingüística con los pacientes, que raramente hablan inglés.

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Pedro Jaén, Luis Ríos y David Saceda operando

Tras una frenética mañana de ver pacientes sin descanso, llega el momento de planificar los quirófanos y decidir qué día de la semana se operará cada paciente. Nos sorprende encontrar un ecógrafo donado por la academia austriaca, que todavía no saben utilizar, aprovechamos la ocasión, y valoramos sobre la marcha algunos pacientes de la mañana en presencia de dermatólogos locales con fines principalmente docentes.

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Gonzalo Segurado formando a dermatólogos en ecografía cutánea

A media tarde cierran las instalaciones e iniciamos la vuelta al “Kitolie”. En el camino de vuelta hay un chiringuito en el que aprovechamos para tomar algo mientras comentamos con los compañeros que tal ha ido el día y terminamos de planificar la actividad de los próximos días. Ya atardeciendo llegamos al “Kitolie”, wifi para hablar con la familia, ducha, antimosquitos, cena, pequeña sobremesa y caemos rendidos en la cama tras un duro día de trabajo.

David y Gonzalo me han contado que se operaron alrededor de 45 pacientes en esta edición. Menos que en años previos, una vez más. Esto son sin duda buenas noticias, señal de que año tras año somos “menos necesarios” y que los dermatólogos y cirujanos locales van sacando el trabajo adelante por sus propios medios. 

Aquí puedes leer más sobre este proyecto de apoyo al albinismo en Tanzania

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