Bótox: una buenísima forma de prevenir las arrugas

botox

No es raro que en la consulta me preguntéis qué opinión me merece el uso de toxina botulínica para las arrugas de expresión. Siento que, de alguna manera, al no tener un perfil eminentemente estético, esperáis que conteste algo tipo “no, eso lo único que hace es anularte la expresión y se te va a notar muchísimo” o algo como “eres demasiado joven para empezar con esas historias”.

Quien más quien menos asocia el bótox a esas caras inexpresivas, frías y poco atractivas que podemos ver en la farándula fruto de un mal o excesivo uso de esta toxina.
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Lo cierto es que mi respuesta suele ser justo lo opuesto a lo que has leído en el primer párrafo: si tienes arrugas de expresión y usas bótox, no te arrepentirás.
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La toxina botulínica usada en su justa medida y en los casos oportunos, atenuá ciertos gestos que con el tiempo nos provocan las poco deseadas arrugas (las más típicas suelen aparecer en el entrecejo, la frente o lo laterales de ojos, a las que llamamos “patas de gallo”).

¿En qué consiste el tratamiento con bótox?

La toxina se inyecta de forma localizada exactamente en los músculos cuya fuerza queremos suavizar, tras su inyección. La regulación de la capacidad de contracción de esos músculos la hacemos en la justa medida que queremos, mediante el ajuste de dosis en cada caso.

Lo más habitual es utilizarlo para el tercio superior de la cara, es decir, las arrugas de la frente, el ceño fruncido o las patas de gallo. Sin embargo, también puede ser útil en algunos casos para la contracción excesiva del mentón o el masetero (el músculo con el que masticamos, en casos de bruxismo, por ejemplo).

Últimamente se oye mucho el término “babybotox” que hace referencia precisamente al uso de pequeñas dosis de toxina, que van especialmente bien en personas jóvenes con ganas de prevenir la aparición de arrugas. Sus efectos son sutiles, pero dan una expresión más dulce y relajada.

En este artículo te hablo más del origen y el mecanismo de acción de la toxina botulínica.

¿Qué hay que tener en cuenta tras el tratamiento con bótox?

La inyección es ligeramente molesta, pero en general se tolera muy bien. Como en toda inyección, es posible que se forme un pequeño hematoma en alguno de los puntos inyectados. Este se resuelve en pocos días.

Durante el día siguiente al tratamiento se aconseja evitar el ejercicio físico intenso. Igualmente no se recomienda tumbarse en las 4 horas siguientes así como evitar masajear la zona tratada.

El efecto del tratamiento se hace evidente a los 10-15 días.

Su efecto dura de 4 a 6 meses, de tal manera que si no nos resulta satisfactorio, sabemos que todo volverá a la normalidad en ese tiempo.


No obstante, solo te digo que quien lo prueba, repite ;)

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