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Piel sensible o reactiva: novedades

por Dra. Lorea Bagazgoitia

Hace años que el artículo sobre piel sensible escrito por mi compañera Marta Urech tuvo gran éxito en este blog.

En mi libro, “Lo que dice la ciencia sobre el cuidado de la piel” definía este cuadro como “Piel sensible no es un término médico específico. Tener la piel sensible es más un autodiagnóstico que algo que un dermatólogo pueda certificar basándose en una exploración de la piel.

Se calcula que hasta un 30% de personas en España padecen piel sensible. Es más frecuente en mujeres, aunque la presencia en hombres está al alza.

Los desencadenantes más habituales son algunos tejidos, ciertos ambientes o cambios de temperatura, la menstruación o los cosméticos, siendo estos últimos los más importantes de todos.

En gran parte seguimos sin conocer las causas ni la solución óptima para la piel sensible, pero sí hay algunas novedades que me gustaría compartir contigo.

Definición de piel sensible

En 2017 tuvo lugar una reunión de expertos en piel sensible y picor que por primera vez unificaron los criterios para definir esta entidad de forma óptima. Estos autores indicaban que el término piel reactiva, podría ser más apropiado que el de piel sensible, utilizado hasta el momento.

Así las características de la piel reactiva son las siguientes:

  • Sensación incómoda en la piel: ardor, picor, escozor, dolor.
  • Causada por un estímulo que normalmente no provoca esas sensaciones.
  • La piel se ve normal, o como mucho, algo roja.
  • Los síntomas no pueden ser explicados por otras enfermedades de la piel (rosácea, acné, dermatitis,…)

Piel sensible/reactiva no es lo mismo que…

PIEL SENSIBILIZADA: Se trata de una piel que da síntomas de escozor, con aparición de dermatitis ante el contacto con alguna sustancia a la que tiene alergia (conservantes, perfumes, metales, …). En este caso sí existe una causa que justifique esa sensación incómoda en la piel.

PIEL IRRITADA: En este caso se siente picor, escozor o ardor como consecuencia de algún elemento irritante como el frío, un jabón agresivo o la fricción. Existe una causa para esos síntomas incómodos, por lo que no lo podemos considerar piel sensible.

Posibles causas de piel sensible/reactiva:

En este sentido, se barajan diferentes hipótesis, ninguna confirmada al completo hasta el momento. Las más aceptadas son:

  • HIPÓTESIS EPIDÉRMICA: se postula que la barrera epidérmica es defectuosa pues se han visto cambios en su composición de lípidos neutros, esfingolípidos y ceramidas. De esta manera, se ha visto que existe mayor pérdida transepidérmica de agua. Además, parece que en las personas con piel sensible las terminaciones nerviosas de la epidermis tiene peor protección de lo normal.
  • HIPÓTESIS BIOQUÍMICA: Se ha descrito la alteración en unos canales llamados TRP (transient receptor potential channels) que están en la superficie de células epidérmicas y terminaciones nerviosas. Estos canales se activan con estímulos como el frío o el calor.
  • HIPÓTESIS NEURÓGENA: Se ha visto un menor número de fibras nerviosas intraepidérmicas y una mayor liberación de mediadores inflamatorios que justificarían los síntomas de las personas con piel reactiva.

Cuidados y tratamiento de la piel sensible/reactiva:

A pesar de los avances científicos en posibles orígenes de la piel sensible. En cuanto al tratamiento no se ha avanzado gran cosa. Te recomiendo aquí las indicaciones más útiles, sobre las que ya pudiste leer en el artículo de la Dra. Urech.

HIGIENE:

  • Evitar jabones y tensioactivos agresivos.
  • Evitar exfoliación intensa o cepillos mecánicos.
  • Utilizar preferiblemente lociones y leches limpiadoras.
  • Es preferible secar la piel a toques frente a la fricción.

COSMÉTICA:

  • Utilizar gamas específicas para piel sensible.
  • Utilizar fotoprotección primando los filtros físicos/minerales/inorgánicos frente a los químicos/orgánicos.ç
  • Es recomendable utilizar los productos antienvejecimiento con precaución. Esto no quiere decir que no puedan utilizarse, pero sí es bueno un asesesoramiento dermatológico previo, pues este tipo de productos pueden irritar la piel.

TRATAMIENTO:

Algunos estudios muestran mejoría de la piel sensible con pimecrólimus, un medicamento que utilizamos habitualmente para la dermatitis atópica.

Por otro lado, algunos estudios han mostrado efectividad de algunas moléculas que bloquean los canales TRP de los que hablábamos antes.

En resumen…

Nos faltan aún muchas claves sobre el origen de la piel sensible. Es importante diferenciarla de otras enfermedades cutáneas con un tratamiento específico. La realidad es que el tratamiento de la piel sensible es complejo, pero sí disponemos de algunas pautas claves para manejarla desde un punto de vista cosmético.

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